domingo, 25 de agosto de 2013

Capítulo 22

–¿No es verdad? Digo, que me odias y lo sabes. O, al menos, deberías odiarme. No te conté que estaba embarazada. No te conté lo de Benjamín.
Él frunció el ceño y se puso muy serio al recordarlo. Se había esforzado mucho en olvidar que ese era, en parte, el motivo por el que estaba allí.

La observó, envuelta en una sábana como una diosa griega. Era evidente que tenía motivos para odiarla. Y que tenían todavía muchas cosas que aclarar, pero, por alguna razón, en esos momentos, no era capaz de enojarse con ella.

–Te voy a dar un consejo –le dijo en su lugar, tratando de no sonreír–. Cuando alguien se haya olvidado temporalmente de que tiene algún motivo para estar molesto contigo o para odiarte, es mejor no recordárselo.

–Pero es que deberías estar enojado conmigo –insistió Paula, dándole la espalda para seguir vistiéndose.
Pedro vio cómo luchaba para colocarse el sostén y luego dejaba caer la sábana.

Contuvo las ganas de agarrarla y volver a llevársela a la cama. Al parecer, Paula quería que estuviera molesto con ella.

Por una parte, al menos, sabía que no se había acostado con él con la intención de seducirlo y hacerle olvidar que le había intentado ocultar que tenían un hijo. Por otra parte, hasta ese momento, Paula había hecho todo lo posible para estar bien con él. Para evitar asperezas, una posible batalla por la custodia del niño o que él se lo llevara.

Era cierto que, hasta ese día, había estado un año sin hablar con ella. Y el hecho de que hubiera sido ella quien lo dejara, significaba que no la había sabido entender, para empezar, pero el único motivo que se le ocurría para que ella quisiera recordarle que debía estar enojado era porque necesitaba mantener las distancias entre ambos. Un muro. Una barrera.

Si él la odiaba, no querría volver a estar con ella. Si la odiaba, tal vez se hartara e iría por donde vino, solo, sin Benjamín.
Llegarían a un acuerdo con respecto a la custodia.
Insistiría. Y estaba seguro de que Paula no se opondría.

Lo menos que podría hacer sería permitir que viera a Benja con frecuencia, o incluso que se lo llevara a casa unos días para presentárselo a su familia.

Sin embargo, Pedro conocía demasiado el mundo de los negocios como para saber que, cuando alguien cedía con demasiada facilidad, era normalmente porque intentaba mantener o conseguir algo todavía más importante. Y Paula debía de querer mantener las distancias.
Se había mudado a Summerville apenas se divorciaron, se había ido a vivir con su tía y había creado La Cabaña de Azúcar.

Si el destino no hubiera intervenido para llevarlo a él allí, jamás habría sabido dónde estaba Paula, ni que tenía un hijo. Su hijo. Así que, eso era, quería guardar las distancias. Y si lo hacía enojar, era más factible que se fuera, ¿no?
Eso hizo que Pedro deseara aún más estar allí.
Se movió hacia el borde de la cama y se sentó.

–Bueno, lamento decepcionarte, pero no te odio–. Se levantó y se acercó a ella completamente desnudo. Paula retrocedió y lo vio inclinarse y recoger sus pantalones y su ropa interior–. No me gusta lo que hiciste –le aclaró Pedro mientras se vestía muy despacio–, y no puedo decir que no esté algo molesto y disgustado al respecto. Y no puedo asegurarte que ese enojo y ese resentimiento no vayan a salir a la superficie algún día, pero ya hablamos sobre eso. No estuvo bien que me ocultaras a Benja. Es un tiempo que no voy a poder recuperar. Sin embargo, ahora que sé que tengo un hijo, las cosas van a cambiar. Voy a formar parte de su vida y, por lo tanto, también de la tuya.
Ella estaba a sólo medio metro de él, con el vestido pegado al pecho para taparse.

–Deberías ir haciéndote a la idea –añadió–. Cuanto antes, mejor. Y hay otra cosa que deberías tener en cuenta –le dijo, cruzándose de brazos con decisión.

Paula no respondió. En su lugar, inclinó la cabeza y tragó saliva con dificultad mientras esperaba, nerviosa, a que Pedro terminase de hablar.

–Que no nos hemos cuidado, lo que significa que podrías estar embarazada de nuestro segundo hijo.

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La semana que viene MARATON!
Comenten! Que terminen lindo la semana, besos :)

4 comentarios:

  1. Jajaja la mato con ese ultimo comentario!

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  2. si subi mas por favor muero de por leer el proximo capitulo ,que pau deje un lado el miedo y se amen con pp, asi forman esa familia tan linda y ojala con su segundo hijo/a jjajjaja

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  3. Mirá si quedó de nuevo embarazada???? Qué genial este cap!!!! Me encantó

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