Ayer subí el capítulo 7 y 8 pero no pude avisarles por twitter, aviso por las dudas que no sepan :)
Él tenía medios más que suficientes para mantenerla a ella y a su hijo. Aunque no se hubieran reconciliado, le habría comprado un departamento en algún lugar donde pudiera ir a verlos y pasar así el máximo tiempo posible con el bebé.
Pero eso Paula ya lo sabía, así que si había decidido irse y mantenerse sola, había sido porque había querido. Jamás la había impresionado su dinero.
Apenas se casaron, no había querido ir a vivir a la enorme mansión de su familia, y Pedro se preguntó en esos momentos qué habría pasado si le hubiera hecho caso.
Paula dejó de darle golpecitos en la espalda al bebé.
–¿Puedo cargarlo? –se animó a preguntarle Pedro.
–¿Puedo cargarlo? –se animó a preguntarle Pedro.
Ella miró al bebé, que dormía en sus brazos, con indecisión.
–Si no va a despertarse –añadió Pedro.
Paula levantó la cabeza y lo miró a los ojos. Lo que la hacía dudar no era el miedo a que el bebé se despertara, sino a que Pedro se acercara a su hijo, o a tener que compartirlo, ya que hasta entonces había sido sólo suyo.
Luego suspiró.
–Por supuesto –le dijo, acercándose para pasarle al bebé.
El último bebé al que Pedro había tenido en brazos había sido su sobrina, que ya había cumplido tres años, pero por lindos que fueran los hijos de su hermano, por mucho que los quisiera, tenerlos en brazos no había sido nada comparado a tener a su propio hijo pegado al pecho.
Era tan pequeño, tan guapo, transmitía tanta paz dormido.
Intentó imaginárselo recién nacido, recién salido del hospital… pero no pudo, porque no había estado allí para verlo. Frunció el ceño y supo que no podría irse de Summerville sin su hijo, sin haber pasado más tiempo con él y sin saber todos los detalles que se había perdido desde el nacimiento del niño.
–Creo que tenemos un pequeño problema –le dijo a Paula–. Estuve al margen de esto y tengo que recuperar el tiempo perdido, así que voy a darte dos opciones: O preparas las maletas para que Benja y tú se vengan conmigo, o me das una excusa para que yo me quede aquí. De cualquier forma, voy a estar con mi hijo –dijo Pedro antes de que Paula tuviera tiempo para interrumpirlo.
Paula deseó quitarle a Benjamín y salir corriendo.
Encontrar un lugar en el cual esconderse con su bebé hasta que Pedro perdiera el interés por él y se fuera por donde había entrado. Pero conocía bien a su marido y sabía que no iba a irse y mucho menos iba a dejar a su hijo allí.
Así que supo que tenía que enfrentarse a la realidad.
De todas formas, había estado preparada para contarle a Pedro que estaba embarazada cuando se había enterado, y sus valores morales seguían siendo los mismos que en ese entonces.
Sin embargo, eso no significaba que estuviera preparada para hacer las maletas y mudarse nuevamente con él. Su vida estaba allí. Tenía a su familia, a sus amigos y un negocio.
La idea de que Pedro se quedara en Summerville hizo que se le acelerara el corazón, sintió pánico.
Estaba entre la espada y la pared.
–No puedo volver contigo –dijo, fingiendo que no le afectaba por dentro verlo con su hijo en brazos.
–Bueno, en ese caso, me quedaré yo aquí.
Paula notó cómo el pánico crecía en su interior.
–Pero no puedes quedarte para siempre –le dijo–. ¿Y la empresa? ¿Y tu familia?
–Si no va a despertarse –añadió Pedro.
Paula levantó la cabeza y lo miró a los ojos. Lo que la hacía dudar no era el miedo a que el bebé se despertara, sino a que Pedro se acercara a su hijo, o a tener que compartirlo, ya que hasta entonces había sido sólo suyo.
Luego suspiró.
–Por supuesto –le dijo, acercándose para pasarle al bebé.
El último bebé al que Pedro había tenido en brazos había sido su sobrina, que ya había cumplido tres años, pero por lindos que fueran los hijos de su hermano, por mucho que los quisiera, tenerlos en brazos no había sido nada comparado a tener a su propio hijo pegado al pecho.
Era tan pequeño, tan guapo, transmitía tanta paz dormido.
Intentó imaginárselo recién nacido, recién salido del hospital… pero no pudo, porque no había estado allí para verlo. Frunció el ceño y supo que no podría irse de Summerville sin su hijo, sin haber pasado más tiempo con él y sin saber todos los detalles que se había perdido desde el nacimiento del niño.
–Creo que tenemos un pequeño problema –le dijo a Paula–. Estuve al margen de esto y tengo que recuperar el tiempo perdido, así que voy a darte dos opciones: O preparas las maletas para que Benja y tú se vengan conmigo, o me das una excusa para que yo me quede aquí. De cualquier forma, voy a estar con mi hijo –dijo Pedro antes de que Paula tuviera tiempo para interrumpirlo.
Paula deseó quitarle a Benjamín y salir corriendo.
Encontrar un lugar en el cual esconderse con su bebé hasta que Pedro perdiera el interés por él y se fuera por donde había entrado. Pero conocía bien a su marido y sabía que no iba a irse y mucho menos iba a dejar a su hijo allí.
Así que supo que tenía que enfrentarse a la realidad.
De todas formas, había estado preparada para contarle a Pedro que estaba embarazada cuando se había enterado, y sus valores morales seguían siendo los mismos que en ese entonces.
Sin embargo, eso no significaba que estuviera preparada para hacer las maletas y mudarse nuevamente con él. Su vida estaba allí. Tenía a su familia, a sus amigos y un negocio.
La idea de que Pedro se quedara en Summerville hizo que se le acelerara el corazón, sintió pánico.
Estaba entre la espada y la pared.
–No puedo volver contigo –dijo, fingiendo que no le afectaba por dentro verlo con su hijo en brazos.
–Bueno, en ese caso, me quedaré yo aquí.
Paula notó cómo el pánico crecía en su interior.
–Pero no puedes quedarte para siempre –le dijo–. ¿Y la empresa? ¿Y tu familia?
¿Y mi salud mental?
–No lo haré –le respondió él.
–No lo haré –le respondió él.
Luego le devolvió a Benja muy a su pesar, con cuidado para que no se despertara, y sacó su celular del bolsillo.
–Pero si piensas que la empresa, o mi familia, son más importantes que mi hijo, estás loca. Puedo tomarme un par de semanas. Sólo tengo que decirle a todo el mundo dónde estoy.
Y, dicho eso, se dio media vuelta y fue hacia las escaleras mientras marcaba un número en el teléfono.
Paula se balanceó y miró a su hijo. Notó cómo las lágrimas le inundaban los ojos.
–Ay, mi chiquito –susurró, dándole un beso en la frente–. Estamos metidos en un buen lío.
–Pero si piensas que la empresa, o mi familia, son más importantes que mi hijo, estás loca. Puedo tomarme un par de semanas. Sólo tengo que decirle a todo el mundo dónde estoy.
Y, dicho eso, se dio media vuelta y fue hacia las escaleras mientras marcaba un número en el teléfono.
Paula se balanceó y miró a su hijo. Notó cómo las lágrimas le inundaban los ojos.
–Ay, mi chiquito –susurró, dándole un beso en la frente–. Estamos metidos en un buen lío.
me encanto el capitulo gracias por subir los capitulos
ResponderEliminarMe encanta tu novela!!! Avisame cuando subas capítulos @AmorPyPybb. Gracias muy buen capítulo!!
ResponderEliminarGracias x subir 4 caps!!!!!!!!!!! Buenísimos!!!!!!!
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