miércoles, 5 de junio de 2013

Capítulo 9

Peter apoyó la cadera en su escritorio de caoba y observó a Hernán, arrellanado en el sillón granate de cuero, el preferido de Peter.
-Peter: ¿Estás completamente seguro de que nunca había estado en Inglaterra antes de que desembarcase hace seis meses?
-Nan: Tan seguro como puedo estarlo sin leerme montañas de listas de pasajeros de los barcos —Al advertir que Peter fruncía el ceño, Nan se apresuró a agregar— Que es justo lo que haré en cuanto llegue a Londres, pero hasta entonces sólo puedo trasmitirte lo que me contó la condesa de Penbroke. Anoche mantuvimos una larga conversación que por poco dio como resultado la pérdida de uno de mis ojos a causa del objeto puntiagudo que llevaba puesto en la cabeza. Fíjate —Señaló un pequeño arañazo en la sien— Probablemente llevaré esta cicatriz el resto de mi vida.
-Peter: Nunca dije que esta misión fuera a estar desprovista de peligro —comentó, imperturbable.
-Nan: Pues está cargada de peligros, en mi opinión —masculló— El caso es que, mientras le iba a buscar una taza de ponche tras otra y esquivaba sus plumas, ella me aseguró, de forma bastante rotunda, que ésta es la primera visita de su sobrina a Inglaterra. Creo que sus palabras exactas fueron: «Y ya era hora».
-Peter: ¿Sabes cuánto tiempo piensa quedarse la señorita Chaves?
-Nan: Cuando se lo pregunté a lady Penbroke, clavó en mí una mirada acerada y me informó de que, puesto que la muchacha acaba de llegar, no ha hecho planes todavía para mandarla de regreso a América.
-Peter: ¿Y qué hay de su familia?
-Nan: Ambos padres están muertos. Su madre, Alejandra, la hermana de lady Penbroke, murió hace ocho años. El padre falleció hace dos.
-Peter: ¿Tiene hermanos?
-Nan: No.
Peter enarcó las cejas.
-Peter: ¿Qué hizo cuando murió su padre? No debía de contar más de veinte años. No habrá vivido sola, ¿verdad?
-Nan: Ahora tiene veintidós. Me quedé con la impresión de que el padre de la señorita Chaves la dejó en una posición desahogada, pero no le legó una fortuna. Después de poner en orden los asuntos de su padre, ella se fue a vivir con unos parientes cercanos de la rama paterna que residían en la misma ciudad. Por lo visto dichos parientes tienen una hija de la misma edad que la señorita Chaves, y ambas son muy amigas.
-Peter: ¿Averiguaste alguna cosa más?
Nan asintió con la cabeza.
-Nan: Cuando la señorita Chaves hizo la travesía a Inglaterra, llegó con una compañera de viaje contratada, una tal señora Loretta Thomkins. Cuando el barco atracó se separaron. Lady Penbroke tenía entendido que la señora Thomkins pensaba quedarse en Londres con unos parientes. En ese caso, no resultará muy difícil localizarla.
-Peter: Excelente. Muchas gracias, Hernán.
-Nan: De nada, pero me debes un favor. Varios, de hecho.
-Peter: A juzgar por tu tono, no estoy seguro de querer saber por qué.
-Nan: Le he hecho tantas preguntas sobre su sobrina que creo que a lady Penbroke se le ha metido en la cabeza que voy detrás de la chiquilla.
-Peter: ¿Ah sí? —se puso rígido— Supongo que la habrás desengañado rápidamente.
Nan se encogió de hombros y se sacudió una pelusa de la manga.
-Nan: No exactamente. Antes de hablar con lady Penbroke, toqué el tema de la señorita Chaves ante varias damas bien relacionadas. La mera mención de su nombre bastaba para suscitar risitas, parloteos y expresiones de desaprobación. Si lady Penbroke hace correr la voz de que he mostrado interés por su sobrina, quizá se acallen los parloteos. La señorita Chaves me parece una joven agradable que no merece que la den de lado. De hecho, ahora que lo pienso, es encantadora, ¿no te parece?
-Peter: No me he fijado demasiado en ella.
-Nan: ¿Vos? ¿Vos no te has fijado en una hermosa dama? ¿Estás enfermo? ¿Tienes fiebre?
-Peter: No.
-Nan: Bueno, pues permíteme que te ilustre. La falta de aptitudes sociales de la señorita Chaves queda sobradamente compensada con su hermoso rostro, su terso cutis y los hoyuelos que se le forman cuando sonríe. Posee una belleza serena, que requiere de un segundo y detenido vistazo para ser apreciada. Aunque en la alta sociedad su estatura se considera poco elegante, yo la encuentro fascinante —Se dio unos golpecitos en la barbilla con el dedo, pensativo— Me pregunto cómo sería besarla... sobre todo a una con una boca tan sensual como la de la señorita Chaves. Sus labios son verdaderamente extraordinarios...
-Peter: Hernán.
-Nan: ¿Sí?
Peter obligó a sus músculos contraídos a relajarse.
-Peter: Estás divagando.
Nan adoptó una expresión de pura inocencia.
-Nan: Pensé que estábamos hablando de la señorita Chaves.
-Peter: Exactamente. Pero no es necesario repasar la lista de sus... atributos.
Los ojos de Nan centellearon.
-Nan: Ah. De modo que sí te habías fijado.
-Peter: ¿Fijado en qué?
-Nan: En sus... atributos.
Resuelto a poner fin a esa conversación, Peter dijo:
-Peter: No estoy ciego, Hernán. La señorita Chaves, como bien dices, es encantadora y hermosa. Pero no pienso permitir que eso influya en mí mientras busco información —Clavó una mirada penetrante en su amigo— Confío en que tú tampoco lo permitas.
-Nan: Por supuesto. Te recuerdo que no soy yo quien está interesado en esa mujer.
-Peter: Yo no estoy interesado en ella.
-Nan: ¿Ah no? —Con una risita, Nan se puso en pie, atravesó la alfombra y posó una mano sobre el hombro de Peter— Me tienes de acá para allá por todo el reino recabando información sobre ella por razones que aún no me has revelado pese a que sabes que me devora la curiosidad, y he notado que ponías una cara muy lúgubre cuando me deshacía en elogios de sus extraordinarios labios.
-Peter: Estoy seguro de que no he puesto ninguna cara.
-Nan: Una cara lúgubre —repitió— como si te dispusieses a propinar una patada en mi elegante trasero.
Muy a su pesar, Peter enrojeció. Antes de que pudiera contestar, Nan prosiguió:
-Nan: Pareces un volcán a punto de entrar en erupción. Resulta de lo más... interesante. Y dicho esto, partiré hacia Londres. Sabrás de mí en cuanto descubra algún dato de interés —Cruzó la habitación pero se detuvo ante la puerta— Buena suerte con la señorita Chaves, Peter. Tengo la sensación de que vas a necesitarla.
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Comenten que les pareció, gracias. @Love_Pauliter

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