Peter, arrodillado junto al catre, no despegaba la vista del rostro de Paula. Maldición, permanecía tan inquietante mente inmóvil, tan pálida... Federico se había marchado hacía casi una hora en busca de un médico y del magistrado. ¿Cuándo demonios regresaría? Echó un vistazo al otro lado de la habitación, donde María dormitaba con Rose entre sus brazos. Estaban agotadas, pero en buen estado. Ojalá hubiese podido decir lo mismo de Paula...
Le tocó la mejilla con una mano temblorosa. Tenía la piel suave como la seda. Era tan bella... y valiente. No cabía la menor duda de que le había salvado la vida a Rose. Dios, la amaba. Con toda su alma. No podía ni quería ya evitarlo. Quería amarla, decírselo, demostrárselo cada día durante el resto de su vida.
-Peter: Es lo único que importa —susurró, acariciándole la cara— Lo que ocurrió entre nosotros antes... Ya no tiene importancia. Me da igual por qué te casaste conmigo. Me da igual que quisieras ser duquesa, me da igual tener o no tener hijos. Sólo me importas tú. Si lo deseas, adoptaremos niños, tantos como quieras— La voz se le quebró y tragó saliva, paseando la mirada por el rostro de su mujer —Eres tan hermosa —prosiguió trabajosamente debido al nudo que tenía en la garganta— Dios, te amo, te amé desde el momento en que te vi salir de los arbustos dando traspiés. Te llevo en el corazón, en el alma. De hecho, eres mi alma. —El corazón le latía con tanta fuerza que el pecho le dolía— Por favor, abre los ojos —Agachó la cabeza y colocó su frente contra la de ella— No me dejes, Paula. Por favor, cariño. Por favor. Ni siquiera puedo imaginar lo que sería estar sin ti. No me dejes.
Paula oyó su voz desde muy lejos, como si se encontrara dentro de una cueva. «No me dejes...»
Peter. Ese nombre inundó su mente. Luchó por abrir los ojos, pero alguien le había cosido pesados sacos de arena a los párpados. La enorme debilidad que la embargaba contrastaba enormemente con el dolor agudo de su hombro. Pero tenía que decírselo. Tenía que hacerle saber su arrepentimiento, expresarle cuánto lo quería y explicarle que le había dicho todo aquello para protegerlo. Confesarle que la mera idea de abandonarlo le había hecho añicos el corazón.
Quería que él lo supiese, pero no tenía fuerzas para hablar. Su cuerpo, atormentado por el dolor, buscaba la inconsciencia, dejar de sentir. Haciendo acopio de energía, abrió los párpados a duras penas. Vio el rostro compungido de Peter encima de ella, y la sombría expresión de sus ojos le partió el alma. Sus miradas se encontraron y a él se le cortó la respiración.
-Peter: ¡Paula, estás despierta! —La tomó de la mano y se la llevó a los labios— Gracias a Dios.
Ella intentó hacer que sus labios resecos articularan las palabras, pero le sobrevino un mareo y la imagen de Peter se tornó borrosa y ondulante. Los párpados se le cerraban; no obstante luchó por mantenerlos abiertos, fijos en el rostro de su marido, pues temía que una vez que se le cerraran del todo ya nunca volvería a verlo.
Reuniendo todas sus fuerzas, logró pronunciar la palabra que más ansiaba decir.
-Paula: Peter.
Aunque su voz apenas era audible, él la entendió y le apretó con suavidad la mano.
-Peter: Estoy aquí, cariño. Todo irá bien. Descansa —susurró, y sus dulces palabras la envolvieron como una manta tibia y aterciopelada.
Tenía tantas cosas que decirle... Pero ella estaba agotada, maltrecha. Una punzada le provocó un espasmo, y acto seguido su mareo se agudizó. Pugnó por mantenerse despierta y lúcida, pero su visión periférica comenzaba a ennegrecerse. Un dolor intenso le recorrió todo el cuerpo. Los párpados cada vez le pesaban más, y se dio cuenta de que no podría decírselo todo. Pero había al menos una cosa que él debía saber.
Con la vista fija en él, intentó sonreír, aunque no supo si lo había conseguido o no.
-Paula: Te... amo —musitó. Los ojos se le cerraron. Oyó que él repetía su nombre una y otra vez, suplicante, pero la debilidad y el dolor la estaban venciendo.
Se alejó flotando hacia un lugar donde el dolor no existía.
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Peter estaba sentado en los escalones que conducían a la entrada de la cabaña, sintiéndose vacío y desgarrado por dentro. Con la cabeza entre las manos, intentaba no pensar en lo peor, pero era imposible. Se sumió en la desolación.
-Peter: Por favor, Dios mío —susurró— no me digas que la he matado al traerla aquí.
El médico llevaba casi una hora con ella, y cada minuto que pasaba aumentaba un poco más la angustia que sofocaba a Peter.
El magistrado había llegado con varios hombres que se habían llevado el cuerpo de Gaspard. Peter, Federico y María habían respondido a sus preguntas. Sirviéndose de ésta como intérprete, Peter había explicado que Gaspard le enviaba cartas amenazadoras y que él había contratado a un alguacil de Bow Street para que lo localizara. Dejó que el magistrado creyese que el alguacil le había indicado el paradero de Gaspard. Cuando el magistrado se hubo marchado, Federico se dirigió al pueblo a comprar provisiones.
Y Paula aún no había vuelto en sí.
Maldición, si ese médico no salía de ahí pronto, irrumpiría él mismo en la cabaña, lo agarraría del cuello y le obligaría a decir que Paula estaba bien. La puerta de la casita se abrió y Peter se puso en pie de un salto. El doctor y María aparecieron en el umbral.
-Peter: ¿Cómo está? —preguntó ansioso, mirando alternativamente a uno y a otro. Sabía que ellos notarían el terror que no podía disimular.
—Descansando —contestó el médico en inglés con un fuerte acento francés.
Peter estuvo a punto de desplomarse.
-Peter: ¿No se va a... morir?
—Al contrario, pronostico que su esposa se recobrará por completo, aunque está débil y la herida le duele mucho ahora. Le he cambiado el vendaje y le he administrado una dosis de láudano.
Paula iba a recobrarse por completo. No iba a morir.
Peter apoyó la mano en la pared para mantenerse en pie.
-Peter: ¿Se ha despertado?
—Sí. Ha preguntado por usted y le he asegurado que estaba aquí fuera. Le he recomendado que se mueva lo menos posible, al menos durante una semana; pero en cuanto tenga ánimos podrá emprender el viaje de regreso a Inglaterra. —El doctor se quitó los quevedos y se los limpió con la manga— Es una joven excepcional. De complexión muy fuerte.
Peter por poco se echa a reír, cosa que creía que nunca volvería a hacer.
-Peter: Sí, en efecto, mi esposa es de lo más fuerte.
«Gracias a Dios», pensó.
—Puede verla ahora —le indicó el médico.
Peter no vaciló ni un instante.
Entró en la cabaña y cruzó la habitación, con una flojera incontrolable en las piernas. Paula yacía en la estrecha cama, en un rincón, bien arropada por las mantas.
Se arrodilló a su lado, estudiándole el rostro con ansia. Aunque estaba pálida, su piel ya no tenía aspecto ceroso. Su pecho subía y bajaba al compás de su respiración regular. Él extendió el brazo para apartarle de la frente una de sus ondas castañas. Una mezcla de alivio y cariño lo acometió con tanta fuerza que se quedó sin aliento.
Paula, la maravillosa e impredecible Paula, se pondría bien. Había dicho que lo amaba, y aunque esa declaración sólo hubiera sido fruto de su delirio, Peter estaba convencido de que significaba que había buenas perspectivas de sacar adelante su relación. Él conseguiría granjearse su amor, de un modo u otro. Por obra de algún milagro, ahora tenían una segunda oportunidad y, costara lo que costase, haría todo cuanto estuviese en su mano para convencerla de que olvidase el pasado y permaneciese a su lado. La quería demasiado y no estaba dispuesto a imaginarse una vida sin ella. Paula le pertenecía, y él dedicaría el resto de su existencia a demostrárselo.
Bajó la cabeza para apoyar la frente sobre las mantas y susurró las dos únicas palabras que pudo pronunciar:
-Peter: Te amo.
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Más tierno :3
Se acerca, se acerca el final... aunque no sé si es bueno o malo :_
Esta adaptación es la mejor que leí hasta ahora, aunque después de terminada esta novela voy a subir al blog sinopsis de varias novelas y ustedes eligen cual quieren que adapte... si les parece :)
Les pido que pasen el link del blog y comenten acá o en twitter, soy @Love_Pauliter
Gracias como siempre!
Decime que vuelven a estar juntos y terminan felices x favorrrrrrrrr!!!!!!!!!
ResponderEliminarque amor!!!! amo esta novela!!!!!!!!!!
ResponderEliminarHermosoooo!! Qué se queden juntos, tiene que contarle la verdad Paula!! No los hagas sufrir!
ResponderEliminarayyyyyyyyy muero de amorrrrr...
ResponderEliminaresta adaptacion es hermosa!
No conozco la original, pero esta es genial.
cuantos cap faltan?